Que siente cuando toma fotografías?

Todos hablamos de que hacemos fotografía porque la disfrutamos, porque nos gusta, porque nos apasiona, pero realmente, QUÉ SIENTE al momento de fotografiar?

Tal vez lo pregunto porque muchas veces al momento de gatillar nuestra cabeza no está del todo allí, conectando con lo que tenemos frente al lente. Muchas de esas veces nuestra mente ya se adelantó al momento del click preguntándose si la foto saldrá bien, si esa es “la” foto que esperábamos, si al cliente le gustará, si obtendrá muchos likes porque me salió “bonita”, y… ahí está, nos perdemos del momento de la foto, nos desconectamos del momento. Y a mi forma de ver, poder conectar (y no contrariamente DESCONECTAR como muchas veces solemos hacer) con lo que nuestros ojos ven es darle esencia a la fotografía.

Y con esto no digo que siempre se deba o pueda conectar, pero al menos, haga el intento la mayor parte de las  veces que tenga la cámara en mano. Y por qué digo esto? Porque muchas veces, cuando el resultado de esas fotografías dependen de un “gustador” (en este caso, por ejemplo un cliente) también nos olvidamos de conectar con lo que estamos haciendo. Cuando nuestro trabajo depende de si a un cliente le guste o no el resultado de nuestras fotos, eso muchas veces influye en nuestra ansiedad, y por ende, en nuestra conexión con el momento. Yo siempre sugiero que uno pueda elegir esos trabajos donde pueda “conectar”, aunque también soy consciente que, por lo menos en un principio, no siempre se puede elegir.

Pero si usted no trabaja de fotógrafo, y sólo hace fotografía porque «le gusta», DISFRÚTELA. «Déjese llevar” como decía Larraín, sienta el instante. Huela, mire, toque, oiga, observe todo, y sienta todo eso.

Practique todo lo que más pueda este hábito.

Hay dos frases de Henri Cartier Bresson que se me vienen a la cabeza con esto que hablamos. La primera, muy trillada para quienes han leído de fotografía, pero válida siempre al fin, y la segunda, con respecto al momento de tomar la fotografía.

“Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje.”

 “El fotógrafo no puede ser un espectador pasivo, no puede ser realmente lúcido si no está implicado en el acontecimiento.”

El fotógrafo habla de estar ahí, justo ahí, presente.

Hay una tercera que me gusta y que se la regalo por si cree que sus fotografías no son tan buenas todavía, entienda tal vez el por qué…

“Tus primeras 10.000 fotografías son tus peores fotos.”

Esta frase también para recordar que no siempre pasa como por arte de magia, sino practicando.

A Henri Cartier Bresson lo nombré en el posteo donde hablaba de que apadrinaba a Sergio Larraín en la Agencia Magnum.

Ambos pensaban muy similar sobre el momento cuando se fotografiaba, ambos se entregaban al momento. El fotógrafo francés hablaba del “instante decisivo”.

Henri Cartier-Bresson es sin duda, al que podemos considerar padre del fotorreportaje.

Nacido en 1908 en las cercanías de Paris, dedicó sus primeros años a la pintura para luego abocarse a la fotografía. En 1947 cofunda, junto a otros fotógrafos de renombre, la Prestigiosa Agencia de fotografía Magnun, hoy con oficinas en Nueva York, París, Londres y Tokio. Viaja por el mundo, y es a través de esos viajes que definiría la fotografía humanista.

El punto de inflexión que le llevó a especializarse definitivamente en el fotorreportaje, fue la realización del documental ‘ Victoire de la vie’ (1937) sobre la España Republicana. Durante este período, y con la posterior explosión de la Segunda Guerra Mundial,  Cartier-Bresson se centra en la documentación de estos conflictos.

La mayor influencia de Cartier-Bresson en el mundo de la fotografía fue su creencia para captar el “momento decisivo”. Se armaba de una extrema paciencia, y, conseguía capturar momentos únicos que solo podrían haberse retratado si el artista estaba preparado para tomar la fotografía en ese momento justo; estaba conectado al momento. Se apoderaba de un instinto que le permitía que la foto que tomase fuera única.

Cartier Bresson marcó un antes y un después en la fotografía.

Con esto no le digo que se convierta en Bresson, sea usted mismo al momento de fotografiar, pero aprenda de a poco a sentirla, a vincularse con ella, a conectarse.

Como ejercicio práctico, le propongo lo siguiente:

Permítase solo una hora en estos días, sólo una hora. Tome su cámara, abandone su celular en esa hora (vamos, usted puede), no se distraiga con nada, salga a vagabundear, y sólo fotografíe aquello con lo que CONECTA. No hay un número definido de fotos que deba tomar, no se proponga sacar 1 ó 10, sólo sienta. Hay algo dentro suyo que le va a decir a qué, cómo, por qué… y deténgase justo ahí, en el momento de disparar, y sienta. Y si no salió como le gustaba, siga intentándolo, recuerde que las primeras 10.000 son las peores.

Nos encontramos en un próximo posteo.


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