Muchos somos los que en un principio, cuando comenzamos a sumergirnos en el mundo de la fotografía, lo hacemos porque pretendemos hacer fotografías más bonitas, más prolijas, más llamativas. Tomamos fotos a TODO, pero muy de vez en cuando, sólo en ocasiones, nos detenemos en analizar y observar realmente la luz.

Sin luz no hay fotografía.

Fotografía significa dibujar con luz,  es el arte y la técnica de obtener imágenes por acción de esa luz. Técnicamente, no obtendremos imagen sin luz, o no atinaremos con la imagen correcta si no tenemos la luz adecuada.

Las mayores consultas en los talleres suelen tener relación con la luz: fotografías oscuras, fotografías movidas, fotografías planas, que no cuentan nada, fotografías carentes de vida. Y es que el descuido, tal vez, esté en no haber aprendido a  observar la luz para comprender por qué esas imágenes todavía no son las que buscamos.  

La luz tiene vida propia y puede transformarse por si sola en el elemento fundamental de la imagen. Tal vez, un buen punto de partida, sea comenzar por conocer la luz hasta ENAMORARNOS (suena cursi, ya lo sé, pero ocurre)

Y enamorarse significa observar, detenerse, estudiarla… cómo es el comportamiento que tiene por sí misma, y enamorarse de todas sus formas.

Cómo es cuando entra por la ventana al amanecer, como se comporta cuando viaja entre copas de árboles. Como se siente la luz del mediodía a la luz del anochecer? Qué pasa con los colores de la luz: es la misma la luz de invierno que la luz de verano? Es lo mismo la luz de la montaña que la de mar? Son los mismos los colores de esa luz a las 7 de la mañana a la de las 3 de la tarde? Qué pasa con la luz cuando abro las cortinas y cuando las cierro? Cambia?

Y luego comenzar a observar cómo se comportan las cosas con esa luz.  

Qué pasa con el ambiente cuando de repente cubren las nubes el cielo y el sol se oculta? Cómo es cuando veo los rayos del sol atravesar un polvaderal, cuando se cuela entre las nubes al atardecer? Como es el ambiente cuando estoy de frente a la fuente de luz y como se ve todo cuando me doy vueltas y queda a mi espalda? (eso no lo aprendí hasta no hacer un curso de fotografía de paisaje donde por primera vez me hicieron mirar un atardecer de espaldas).  Que pasa si la luz viene de arriba. Y de abajo? Que pasa con las sombras? Como es la textura de mi piel bajo diversas luces? Cambia también cuando cambia el color de la luz? Que pasa sobre los rostros cuando la luz es de sol de mediodía, que pasa con las sombras… y que ocurre cuando el mismo rostro es alumbrado por una tenue luz de atardecer.

Como un mismo elemento cambia de formas, de color, de significado bajo diferentes luces. Como ese elemento se ve diferente bajo las luces de la mañana, el mediodía, o la tarde (incluso cuando el sol ya está escondiéndose). Como se ve si la luz es natural o si es artificial.  Como cambian las texturas de acuerdo a la dirección de la luz. Como son los colores si cambiamos la fuente de luz, el encuadre, el balance blancos. Hay que observarlo todo.

Y al momento de observar la luz, se me vienen varios autores a la cabeza, pero uno sin dudar, es el que más me remonta a la búsqueda de la luz CORRECTA.

TRENT PARKE, fotógrafo Australiano.

“Siempre persigo la luz. La luz es lo que transforma lo ordinario en algo mágico”, dice él, y si observa su trabajo, verá que la LUZ es su elemento permanente de encuentro con la imagen.

Comenzó a tomar fotografía a principio de los 80, cuando rondaba los 12 años, utilizando una Pentax Spotmatic de su madre y la lavandería de la familia como cuarto oscuro, y allí comenzó todo.

Por estos tiempos es miembro de la agencia Magnum desde 2007 y, entre otros premios, ha ganado el World Press Photo en 4 ocasiones (1999, 2000, 2001 y 2005). Ha publicado varios libros, entre los que destacan dos: ‘Dream/Life’, descatalogado y ‘Minutes to midnight’. Parke es, principalmente, fotógrafo de calle, con un don para el manejo de las luces y las sombras.

El trabajo del fotógrafo se lleva a cabo en las calles y playas de de Australia, pues ama su país y es el único lugar, que por ahora, quiere fotografiar.

Su trabajo se divide en fotografías de color y blanco y negro; en estas últimas se aprecian imágenes realistas, crudas, espontáneas y llenas de luz, pues espera el momento perfecto en donde la luz refleje los elementos necesarios para la perfección de la imagen.

Su trabajo se ha expuesto en museos como National Gallery of Australia, el Museum of Contemporary Art, la National Gallery of Victoria, la Art Gallery of New South Wales, la Art Gallery de Australia del Sur, Artbank, Magnum London y Magnum Paris.

Como verá, buscar la luz no es tarea tan sencilla como creíamos. Lleva un poco más de tiempo de enamorarse. Es como cuando conocemos a alguien: nos vemos, nos conocemos, nos encontramos, nos observamos, nos vamos enamorando de a poco, de sus potenciales, de sus limitaciones… uno no se enamora de un día para el otro, es con tiempo.

Así que le propongo como ejercicio, comience por conocer la luz. Mírela, obsérvela, observe todo su potencial, su comportamiento, su belleza… pero no la fotografíe, SOLO OBSERVE. La luz posee un diálogo propio, nos cuenta algo diferente cada vez que cambia. Y de a poquito, váyale tomando cariño, para luego incluirla en las tomas. Se dará cuenta así también cuantas (sino todas) son las fotografías tomadas sin siquiera tenerla en cuenta.

Ya con eso, tiene para un rato largo. Disfrútelo, le garantizo la diferencia en sus fotografías cuando comience a hacerlo.


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