Pregunta recurrente… Una, otra, ambas, en proporciones iguales, cuál más?

Y yo sólo podría decir: lo que decida está bien. Recetas? Le aseguro que en fotografía, hay pocas recetas realmente.

Hay a quienes se le dará más por la técnica, especializada, prolija, perfecta, con el uso preciso de TODO (luz, edición, óptica, reglas de composición, etc).

Hay otros a los que se le dará por fotografiar sólo que le dice el cuerpo, el corazón, algo adentro que dice “gatillá ahora” y no tendrá en cuenta las reglas.

Y hay quienes también se entremezclan todo el tiempo entre una y otra. A veces le dará más importancia a la técnica, otra veces más a lo visceral…

Lo que intento decirle, es que no hay una fórmula correcta de fotografiar. TODAS SON VÁLIDAS (desde mi punto de vista, claro está).

Hay quienes llaman a los técnicos FOTÓGRAFOS y a los instintivos ARTISTAS. Yo prefiero creer que hay un poco de ambas en cada uno y no encasillar tanto a la fotografía.

En clases muchas veces me preguntan si algo me gustó, y parecen desconcertados cuando les digo que si les gusta a ellos a mí también, porque siempre esperan que los corrija o avale en la decisión. Lo cierto, es que no me preguntaron: la técnica está bien aplicada? El encuadre es correcto? El tiempo de exposición es el adecuado para lo que quiero decir? Se entiende lo que quiero contar? Esas son otras preguntas que se responden de otra manera. Por eso lo repito, TODO ES VÁLIDO si a usted le gusta.  Cómo va a estar mal algo que sale de adentro? Como salga!

Ahora… lo que voy a decirle, creo que también es una realidad. Para crecer como fotógrafo, es indispensable aprender sobre ambas. Una enriquece a la otra, siempre, aunque una de ellas sea la que prevalezca. Si bien es cierto que esto se adquiere con práctica y perseverancia, mientras más practique, más podrá notar el cambio en su ojo fotográfico. No hay trucos de magia que “me conviertan ahora mismo en mejor fotógrafo” ó “no hay un botón en la cámara que haga la foto perfecta”. es sólo cuestión de PRÁCTICA.

Practique la técnica para que cuando su instinto le diga AHORA pueda sacarle el mayor provecho a su fotografía. Déjese llevar por su instinto para ir adquiriendo experiencia en la técnica. Nutra una a la otra permanentemente.

Si a usted le interesa  más la técnica, aprenda TODO lo que desea: composición, manejo de luces, equipo necesario. Haga que su equipo sea una extensión de su cuerpo y sepa donde ubicar cada cosa que ve dentro del recuadro para realzar el mensaje.

Ahora… si lo que le interesa es trasmitir… solo relájese y salga en busca de la imagen. Ella llegará sola. Siéntala!!! Y su ojo sabrá donde ubicar las cosas sin pensar tanto.

Un consejo: NO SE APURE, vaya disfrutando de los procesos mientras va aprendiendo. Si usted quiere ser un gran fotógrafo, con práctica y perseverancia se irá tornando su mirada cada vez más rica. Dese tiempo, permítase equivocarse, aprenda del error. Pruebe una, dos, mil veces, hasta que salga. Pruebe técnicas, géneros, lea historia del arte… no deje de instruirse y probar.

Una gran fotógrafa en quien pienso cuando hablo de la conjunción de técnica e instinto, es Sally Mann.

La primera vez que me topé con su trabajo no pude dejar de mirarlo. Me pasé horas frente a la pantalla sin siquiera pestañear mientras recorría su obra.  Me cautivó por completo, toda ella: su obra, su mensaje, su técnica, TODA.

De la fotografía de Sally Mann (Virginia, 1951) podemos destacar no solamente su cualidad técnica, sino también su metáfora. La desnudez, física y emocional, de su mundo íntimo, su mirada de madre, su mirada de la naturalidad de las cosas.

Estudió fotografía en la Praestegaard Film School en el 71 y continuó su formación en el Aegeon School of Fine Arts y en el Bennington College se graduó en 1974. Su trabajo llama especialmente la atención por contravenir a los sectores más puritanos de la época de los 90, de hecho los cristianos conservadores del momento la acusaron de crear pornografía.

Exploró diversos géneros: paisajes, fotografía arquitectónica y retratos mezclados con naturaleza muerta. Pero encontró el rumbo que llevarían sus imágenes con la segunda publicación de su trabajo: «A los 12, retratos de jovencitas».

Entre 1984 and 1994 Mann trabaja un nuevo proyecto con el que rompe los esquemas «morales» de la época alejándola de la crítica que la tenía en un pedestal.  

Immediate Family, su trabajo más controversial y «escandaloso» cuenta la historia de una vida, de su vida. Con una mirada honesta decide hacer un trabajo sobre la intimidad, sobre el día a día, sobre su familia. Pero hubo quienes tacharon su trabajo de pedófilo por mostrar la desnudez con la naturalidad y la inocencia con la que la hace un niño.

Tras lo acontecido con dicho trabajo, Mann toma la oportunidad de invertir tiempo de nuevo en los paisajes y en explorar en otros conceptos fotográficos. Produce así dos grandes series de paisajes: Mother Land y Deep South.

Sally Mann exploró la técnica, exploró el instinto, se dejó llevar, y sus imágenes dejan ese deseo de seguir mirando, observando, admirando…

https://www.sallymann.com/

El ejercicio que hoy le sugiero: déjese llevar por su instinto y practique la técnica. Salga, recorra, pruebe, equivóquese, vuelva a intentarlo. No requiere un número específico de tomas, usted sabrá cuando y cuantas deba tomar. Disfrute de cada una!!! Y vaya observando la diferencia en sus tomas, en su mirada.

Nos encontramos en un próximo posteo.



1 comentario

Ricardo · 21 julio, 2019 a las 7:06 pm

Excelente…. !!! Es un mundo único en cada uno, es simple , rápido , fugaz y atrevido ….
Eso se llama amor por la fotografía

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